LÁGRIMAS
…Rodaron por tus mejillas,
cristalinas como dos gotas de cielo,
las besé y me supieron a miel,
eran del alma.
Desconsolada…lloré y nos abrazamos fuerte,
me dijiste musitando al oído,
“...yo también
sufro Princesa…
míreme, estoy destrozado”.
Viajé a través de tus ojos y vislumbré tu alma
abrumada y confundida por lo que acontecía….
Y entendí…que quizás…no lograríamos estar juntos…
Pero que
nos amaríamos toda la vida…

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