Mi última poesía
atrapada en la garganta
quiero que emerja y se despida
cómo se despiden lo más grande amores.
Y no es el amor lo que muere,
es la forma en que te nombro,
es tu risa en mi memoria
volviéndose eco sin rostro.
Se nos quedaron los años
colgados en una promesa,
como cartas no enviadas
durmiendo sobre la mesa.
Y aunque duela este final,
no reniego lo vivido,
porque en cada despedida
también hay algo de inicio.
Esta es mi última poesía,
no por falta de palabras,
sino porque ya no queda
quien las vuelva necesarias.

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