miércoles, 5 de agosto de 2026

ECOS DE AMOR





ECOS DE AMOR 



Espontáneo llegaste a mi destino,
cadencioso, discreto y mesurado;
sin anunciar tu noble desatino,
te vi de gala, el corazón rendido.

Fue en una noche de callado invierno,
bajo el inmenso cielo de zafiro,
con las luciérnagas velando el sino
de un sentimiento destinado a ser eterno.

Veintiún años ha contado el tiempo,
y aún mi alma, cual doncella enamorada,
salta de gozo, vence al desaliento,
y a la luna y las estrellas declara

que aquel amor, secreto y silencioso,
no conoció ni olvido ni mudanza;
quedó en el fondo del inmenso océano,
como un coral que el tiempo nunca alcanza.

Y aunque mis ojos no vuelvan a encontrarte,
quiero que sepas, allí donde estés,
que vivirás por siempre en cada parte
de este amor que jamás dejó de ser.

Sin distancias que lo separen,
sin tiempo que lo consuma,
sin espacios que lo limiten.
Porque siempre serás
mi eterno amor bonito.










 

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