EL EQUIPO GANA
“Tranquila, Princesa…
el equipo gana”.
Era tu frase favorita,
la que escapaba de tu boca
como una promesa vestida de esperanza,
como un faro encendido
en medio de nuestras dudas.
“El equipo gana…”
Y yo te creía.
Te creía
porque tus palabras
parecían construir puentes
donde la vida levantaba muros;
porque tu voz
me tomaba de la mano
y me hacía pensar
que juntos éramos invencibles.
Pero un día pregunté:
¿El equipo triunfó?
¿Dónde está la victoria
que tantas veces anunciamos?
¿Dónde quedó
ese sueño que defendimos
con el corazón entre las manos?
¿Dónde está nuestro trofeo?
¿Dónde la medalla
de aquel amor que prometía
llegar a la meta?
Busqué el galardón
entre nuestros recuerdos,
entre tus palabras,
entre mis lágrimas…
y no lo encontré.
Nunca vi
nuestro premio,
nuestra copa,
nuestra bandera ondeando
sobre la cima de aquel sueño.
Quizás perdimos el partido
antes de escuchar el silbato final.
Quizás fuimos dos jugadores
en un mismo campo,
pero con destinos diferentes.
Y ahora comprendo
que algunas veces
el equipo no gana…
aunque haya luchado,
aunque haya soñado,
aunque haya amado.
Y me queda aquella frase
dando vueltas en mi memoria,
como un eco que se niega a morir:
“Tranquila, Princesa…
el equipo gana”.
Pero dime…
¿Dónde quedó la victoria?
Porque yo todavía sigo esperando
nuestro galardón…
ese trofeo invisible
que algún día soñamos
levantar juntos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario