viernes, 18 de septiembre de 2026

Me tomaré de tus manos.

 


ME TOMARÉ DE TUS MANOS



El día en que
retornes a mí,

me tomaré de tus manos

como quien se aferra
a la última estrella
antes de que amanezca,

y no me desprenderé…

No habrá distancia,
ni silencios,
ni caminos capaces
de arrancarme de ti.

Recorreremos juntos
los senderos del tiempo,
como dos andariegos
que, después de tantos años,
se reconocen
en la misma mirada,
tramando felicidad
con los hilos dorados
de un amor que no murió.

Tus manos cálidas
serán mi refugio,
mi puerto,
mi pequeño universo.

Me procurarán apoyo
cuando mis pasos vacilen,
serán raíces
cuando el mundo quiera moverme,
serán alas
cuando el miedo
intente detenerme.

Y si alguna vez caigo,
me asiré de ellas
con la fuerza
de quien teme despertar
de un hermoso sueño.

Tus manos…

¡Ah, tus manos!

Quisiera recorrerlas
con la yema de mis dedos,
aprender de memoria
cada línea de su piel,
como si en ellas
estuviera escrito
el mapa secreto
de nuestro destino.

Y entonces,
si el viento me llevara,
si la vida me elevara
por encima de los días,

surcaré los aires
aferrada a tu recuerdo…

y al mínimo descuido
de tu corazón,

me acercaré a tus labios
y, sin miedo,
sin tiempo,
sin más palabras…

gritaré:

¡TE AMARÉ!

Amor de mi vida,
tus manos son mías,
y las mías,
desde siempre,
han estado esperando
el regreso de las tuyas.

En ellas respiro confianza,
en ellas descansa mi miedo,
en ellas se duerme
la tristeza.

No concibo dolor
si puedo refugiarme
en tu abrazo.

Porque cuando tus manos
se encuentran con las mías,
el mundo calla,
el tiempo se detiene
y mi corazón comprende
que ha llegado a casa.

Y me abrigo, segura,
en la dulce certeza
de ser tu querer…

porque quizá el amor
no sea más que eso:
dos manos que se encuentran
después de una larga ausencia
y ya nunca
quieren soltarse.







 

 

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