EMPACANDO
Me retiro
de tu vida, ahora, sin meditar,
con el alma cansada de tanto esperar;
voy rumbo a un futuro incierto,
con mis sueños a cuestas
y el corazón casi desierto.
De tanto
recordar y pensar,
me he cansado de buscar
entre las sombras del ayer
una razón para quedarme,
una esperanza para volver.
Sí… me
dedicaré a empacar nostalgias,
de todos los rincones,
de otras vidas, de otras personas,
de quienes ya no quieren recordar,
de aquellos que prefieren
sus amores archivar.
Empacaré
silencios,
suspiros y despedidas,
promesas que quedaron dormidas,
besos que el tiempo no pudo borrar,
y aquellas historias
que nadie se atreve a contar.
Las
guardaré con cuidado,
como quien guarda una lágrima
dentro de un viejo cristal,
para que no vuelvan a romperse
ni se derramen jamás.
Las mías…
las mías las dejaré guardadas
en el rincón más secreto de mi corazón,
allí donde el tiempo no alcanza,
donde no existe el olvido
ni tiene permiso la razón.
Las
esconderé de los recuerdos,
de los sueños y de la madrugada,
para que nunca sean profanadas,
para que permanezcan intactas,
como una herida dulcemente cerrada.
Y aunque
algún día
llegue una nueva ilusión,
aunque otra primavera
quiera florecer en mi corazón,
no abriré aquella vieja caja
donde duerme nuestra historia…
Porque hay
nostalgias
que no se tiran,
amores que no se olvidan
y recuerdos que, aunque se empaquen,
jamás dejan de doler.


No hay comentarios:
Publicar un comentario