Besos palpitantes
Tus besos...
no llegaron haciendo ruido,
llegaron despacio,
como llegan las cosas
que están destinadas a quedarse.
Eran besos palpitantes,
con el temblor hermoso
de quien descubre el amor
por primera vez.
Eran besos encendidos,
pero también inocentes;
húmedos de ternura,
llenos de promesas
que nunca necesitaron palabras.
Tus besos,
los míos,
los nuestros,
iban y venían
al ritmo lento
de un viejo balancín
que aún resistía el paso de los años,
allá,
en aquel parque silencioso
de la ciudadela ferroviaria,
donde el tiempo,
por alguna razón,
decidió esperarnos.
Desde entonces
cada recuerdo tiene sabor a tus
labios.
Cada ausencia
conserva el perfume
de aquella felicidad sencilla.
Y aunque los calendarios
se empeñen en avanzar,
hay besos
que no conocen despedidas.
Besos que siguen viviendo
en la memoria,
en la piel,
en el corazón.
Tus besos...
los de mi amor bonito,
siguen siendo
el lugar
al que siempre regresa
mi alma.
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Tus besos, siguen siendo el lugar favorito, al que siempre regresa
ResponderEliminarmi alma.